Conectemos con nuestro cuerpo

Cuando podemos decir que somos conscientes de nuestro cuerpo? En nuestro día a día, pocas veces nos damos cuenta de su existencia. Estamos tan focalizados en nuestra mente y nuestros pensamientos, que si no se cuando nos duele, tenemos agujetas o en la sexualidad, pocas veces en prestamos a sentir los movimientos que hacemos y a escuchar el cuerpo. Y no es este parte absolutamente fundamental e indisoluble de nosotros?

La conexión con el cuerpo se trabaja mucho en las culturas orientales, pero no en la nuestra, donde el cuerpo es muchas veces exigido en exceso por las modas o tendencias impuestas por la sociedad, criticado por su forma, sin tener en cuenta que es nuestro gran tesoro, que nos permite movernos, alcanzar retos, disfrutar.

Nuestro cuerpo es un fiable termómetro emocional, que nos indica como nos sentimos ante un conflicto, una situación o una persona. Aparte, nos puede ayudar a conectarnos con el presente, con el aquí y el ahora, y proporcionarnos bienestar, tanto físico como emocional.

Como podemos aprender a conectarnos (o re-conectarnos) con nuestro cuerpo? ¿Qué disciplinas o técnicas pueden ayudar a volver a sentir “en cuerpo y alma”?

meditación
A través de la conciencia de la respiración (sí, este acto reflejo que hacemos 24 horas al día inconscientemente y que nos permite estar vivos) y de visualizaciones, la meditación nos permite conectarnos con el cuerpo y el presente, con unos beneficios indiscutibles tanto para nuestra salud física como espiritual.

Está comprobado científicamente que la meditación nos proporciona mayor conciencia y creatividad, estimula y refuerza las zonas del cerebro asignadas a la felicidad y la alegría, aumenta el cociente intelectual y estimula el sistema inmunológico, entre otras muchas ventajas.

gimnasia consciente
Las gimnásticas conscientes (no sólo enfocadas a perder calorías y grasa) a través de numerosas disciplinas diversas con el yoga o el taichí, nos permiten reencontrar la flexibilidad, la movilidad natural, ampliar la respiración, mejorar la atención, encontrar calma , relajación y armonía, y confiar en nuestras sensaciones.

Ball
El baile también puede ayudar a la conexión con nuestro cuerpo, y en el caso de bailes en pareja, a conectarnos también con otro. La conexión con el cuerpo a través del baile ha sido trabajada por terapeutas como la Gabrielle Roth, una bailarina que creó una técnica llamada “5 Ritmos” para liberar sus alumnos (jóvenes y viejos) de sus mentes y los límites auto- impuestos.

masajes
Los masajes liberan tensiones musculares, pero ciertos tipos de masaje, más holísticos, buscan también la conciencia corporal para ser reparadores a todos los niveles: físico, mental y espiritual.

El masaje Californiano Esalen, por ejemplo, pretende unir cuerpo y alma en un trabajo profundo, una especie de baile entre terapeuta y cliente. Un baile que se centra también en los cinco ritmos de Gabrielle Roth, o cinco energías: la fluidez (la energía femenina, receptiva, las curvas, lo envolvente), el sttacato (la energía masculina, la dirección, la definición), el caos (el descontrol, el dejarse llevar), el lírico (lo más efímero, lo ligero) y la quietud (el silencio, la presencia, la calma y meditación).

Ama y escucha tu cuerpo
En definitiva, conectándonos a nuestro cuerpo a través de estas u otras técnicas nos conectaremos a nosotros mismos. Recordemos que el cuerpo nos habla de lo que no va bien en nuestra vida. Aprender a valorarlo, a respetarlo y escucharlo nos ayudará a dirigir nuestra atención hacia cambios necesarios para nuestra salud y nuestro bienestar.

Sentir el cuerpo, conocerlo, moverlo y dejarlo expresar de diferentes maneras hace que la liberamos de corazas que lo limitan y encajonan, y que aprendamos a querernos más, a amarlo ya cuidarlo de una manera responsable.

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